¿Cómo te sientes en la escuela?

Martes 14 marzo , 2017

¿Te pasó algo similar al empezar las clases?
– Quizá alguna vez te hayas sentido rechazado en la escuela. Te esfuerzas por hacer amigos pero te das cuenta que los demás no quieren jugar contigo. Comienzas a sentirte solo/a y te sientes triste y sin ganas a la hora de ir a la escuela.
– Tal vez cambiaste de escuela y como eres tímido/a, no sabes cómo acercarte a tus nuevos compañeros.

En cualquiera de los dos casos, debes saber que puedes superarlo. La clave es intentar vencer el miedo y mostrarte tal cual eres.
Situación 1:
Sucede que como los demás ya se conocen, eligen sentarse juntos y tú te quedas sin compañero de mesa. Te gustaría que la maestra sentara a alguien contigo, pero no te animas a pedírselo. Todos conversan y comparten y tú no puedes hacerlo.
Reflexión: Es posible que tu maestra no haya percibido lo que te está sucediendo, pero si no eres muy charlatán/a seguramente estará de acuerdo en que te cambies o buscará un compañero/a que se siente a tu lado.
Situación 2:
Todos juegan juntos en el recreo y tú aún no has hecho amigos. O simplemente nadie te invita a jugar y te quedas apartado/a comiendo tu merienda.
Reflexión: Acércate sin miedo a tus compañeros y pregúntales si puedes jugar también. Seguro que te dicen que sí, ya que jugar de a varios es más divertido. Vas a ver que te vas a sentir mucho más contento y luego en clase podrás comentar con ellos lo bien que la pasaron. Seguro que para el otro día ya estás en el equipo.
Situación 3:
Tus compañeros/as comparten sus secretos entre ellos y te dejan afuera. Deseas demostrar que eres buen compañero y confiable, pero no sabes cómo hacerlo.
Reflexión: No te sientas triste. Es comprensible porque no te conocen lo suficiente, aún no sienten la confianza necesaria para contarte sus secretos. La confianza se construye día a día y poco a poco te convertirás en un buen confidente.
Situación 4:
Descubres que tus compañeros comparten momentos divertidos fuera de la escuela y te gustaría que te invitaran. Cuando hablan de eso, sientes que no puedes participar y te pones triste.
Reflexión: Toma la iniciativa y no esperes a que te inviten. Conversa con tus padres e invítalos tú a merendar a tu casa, a jugar o a hacer los deberes. Recuerda que el propósito no es agradarles todo el tiempo, ya que eso te hará sentir que no eres un niño/a valioso/a. Lo importante es que tú y tus compañeros puedan conocerse y disfrutar estando juntos.
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