Historias de Piratas: Morgan

Domingo 6 septiembre , 2015

Henry Morgan, nació en Gales (Reino Unido). Cuando era niño fue secuestrado y vendido como sirviente en la isla de Barbados.

Su oportunidad le llegó en 1654, cuando tenía 19 años. En ese momento se preparaba la invasión de Haití y, mientras la flota inglesa permanecía en Barbados, Henry escapó de su propietario y logró ser reclutado en un barco. En 1655, la Armada británica, con Morgan en sus filas, tomó Jamaica, que se convirtió en una pieza fundamental para la corona inglesa en el Caribe.

Con la llegada al trono de Carlos II, se ofrecieron patentes de corso a los piratas que operaban en la zona con el fin de fortalecer la defensa de la isla. Morgan no tardó en abrirse camino trabajando en los barcos corsarios con base en Port Royal que atacaban posesiones y galeones hispanos.

Inseguridad ciudadana en toda Centroamérica

En 1666, Henry ya capitaneaba su propio buque y el gobernador de Jamaica le encargó que no dejara de hostigar a los españoles, a lo que se aplicó con todo su entusiasmo en diversos asentamientos de Cuba, Panamá y Venezuela. Cuando terminó la guerra entre España e Inglaterra, Morgan hizo oídos sordos y continuó su actividad en aguas controladas por Castilla. Como miembro de la flota de Christopher Mings, llevó a cabo diversas acciones contra el puerto de Santiago de Cuba.

Ataques

Más tarde se asoció con el holandés Eduard Mansvelt y, contando con la protección del gobernador de Jamaica Thomas Modyford, formó una compañía integrada por filibusteros que atacaron duramente Puerto Príncipe, Maracaibo, Portobelo, Santa Marta, el archipiélago de San Andrés y Providencia, y la ciudad de Panamá.

El mayor botín

El asalto a Panamá en 1671 se considera uno de los mayores hitos de la historia de la piratería, pues Morgan logró apoderarse de un cuantioso botín en metales preciosos que iba a ser enviado a España, incendió la ciudad, que fue abandonada, y se llevó consigo 175 mulas cargadas de oro, plata y joyas, además de 600 prisioneros que no las debían tener todas consigo, dada la fama de salvaje del bucanero galés.

Nunca fue procesado

En 1672, tras la firma de un tratado de cese de hostilidades entre Inglaterra y España, Morgan fue llevado a su país para ser juzgado por el saqueo de Panamá. Pasó dos años preso en la Torre de Londres, pero nunca llegó a ser procesado. Es más, el rey Carlos II, agradecido por su lealtad, le concedió el título de Sir en 1674 y le nombró vicegobernador de Jamaica, cargo del que fue destituido más tarde por abuso de poder. Y es que, una vez instalado en su respetable puesto, el viejo pirata persiguió tenazmente a todos cuantos se dedicaban a sus mismas actividades de antaño.

Incalculable fortuna

En cualquier caso, el cese no debió preocuparle, pues a los 39 años era dueño de enormes plantaciones que le hicieron inmensamente rico, y nunca más volvió a hacerse a la mar: hasta su muerte el 25 de agosto de 1688 vivió una confortable existencia en Port-Royal, Jamaica. El destino de su enorme fortuna sigue siendo un misterio y hay quien aún busca el tesoro escondido, aunque probablemente él mismo lo dilapidó.

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Fuente: Muy Interesante